Sin embargo la conducta y poquedad de los políticos gobernantes y los que opositan a sustituirles, nos han vuelto a tatuar el estigma de la España partida en dos. Con una diferencia, no se nos helará el corazón. Nos aboca al infarto. Hoy nuestro país está dividido en indicentes y decentes, dos Españas. Pero no a partes iguales, ganan los indecentes. Lo que me lleva a recordar la frase de Alejandro Magno «De la conducta de cada uno depende el destino de todos».
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