En España las noticias sobre política, corrupciones y corruptelas, y las falaces, de toda índole, se suceden con la velocidad de la luz, de manera que las surgidas hoy oscurecen las de ayer y ya nadie las recuerda. Así los aconteceres diarios van pasando, poniendo de manifiesto el viejo adagio de que nada es verdad ni es mentira, todo dependerá del cristal con que se mira; pero hoy no depende de cristal alguno, sino de a quién beneficie o perjudique.
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