Es lo propio del fariseo, su ser hipócrita. Si analizamos cómo es la política y cuáles son los comportamientos de los políticos que de ella viven, además de aquellos que adulándoles buscan mamandurrias, es fácil aplicarles tales sinónimos. Otra característica al margen, su singular prepotencia que les hace creerse por encima del bien y el mal.
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