Pero, ¿a quién se le ocurre, alma de cántaros? ¡Mira que ir a pedir una medalla de reconocimiento a la misma institución que os ha silenciado desde el primer día que salisteis de la rotativa! Vosotros sois indignos de una presea por parte del Ayuntamiento sobre el que habéis ejercido una labor de vigilancia democrática, criticando sus errores y alabando sus aciertos.
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