Esta Nochevieja cenaron por separado. Él tenía síntomas más que evidentes de que las cosas no iban bien. Se le notaba al respirar; se ahogaba un poco y en la nariz los mocos le molestaban al hablar y cuando lo hacía era con una voz como distante, casi apagada, molesta por tener que dar explicaciones de cómo se encontraba o qué esperaba de esta nueva situación.
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