El pasado domingo 6 de marzo uno se reconcilió con su pueblo. Después de ser asaeteado el día anterior, fuera ya totalmente de fecha, por un remedo de carnaval cutre y estridente, donde lo importante era el volumen de los bafles que escupían sin piedad canciones retocadas de forma hortera, el Teatro Gutiérrez de Alba hizo el milagro.
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