Con los materiales de construcción que suben como la espuma, empresas que nacen y desaparecen y la incertidumbre instalada como una espada de Damocles, las obras públicas de nuestro ayuntamiento son pura incertidumbre. A este ritmo de lentitud muchas no olerán ni de lejos los anhelos de los prebostes de Plaza del Duque 1 de verlas acabadas antes de que empiece la campaña electoral de las próximas municipales del 28 de mayo y estos se quedaron sin cortar la cinta que les eleve a los altares de su frenética actividad. Preocupa y mucho, que a estas alturas estén paralizadas las reformas del entorno de la ermita del Águila y la ampliación del Museo.
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