Pudiera ser que en las calles de Alcalá se den las condiciones adecuadas, tanto orográficas como permisivas, para ser zona de prueba y de experimentación de motos. En donde los reflexivos motoristas, expertos y muy técnicos, quieren mejorar las prestaciones técnicas de estos vehículos, intentando superar así al gabinete técnico del fabricante de las motos. ¡Pudiera ser!, ya que la buena organización de las corrientes viales facilita la fluidez. En muchas ocasiones, donde debería haber un stop, hay un ceda el paso. En otras, al contrario, los pasos de cebra también están situados en lugares estratégicos. Todas estas circunstancias hacen posible la demostración de la calidad de las frenadas para superar las pruebas del departamento técnico del fabricante de la moto. Si echamos cuenta al experimentado motorista que va conduciendo esa maravillosa máquina de hacer ruidos, observaremos que cuando se aproxima a un lugar que le obliga a hacer una detención, a una distancia siempre según el diestro, empuña la maneta para desembragar y va dando aceleroncitos intermitentes para escuchar el ruido del motor, hasta que se detiene, e incluso después sigue dando aceleroncitos para escuchar el tabarro.

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